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Jesús... ¿está durmiendo?


Calma, mucha calma. Seamos compasivos y amorosos unos con otros durante este tiempo tan difícil que nos ha tocado vivir. No seamos pronto a criticar a otros hermanos y lideres de iglesias que deciden no abrir o reabrir, a no reunirse presencialmente. No es falta de fe. Repito: no es falta de fe. Es abundancia de razón, de sentido común.

No desafiemos a Dios ni a otros colegas en el ministerio con nuestros comentarios prepotentes y faltos de sensibilidad, compresión y solidaridad.

Usemos este tiempo para unirnos más, aunque estemos “distanciados socialmente”. Busquemos la unidad, no la división.

Un ejercito dividido no puede contrarrestar al enemigo.


Palabras del Maestro: “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.” Somos del mismo equipo, del mismo reino; somos de la misma casa.

Mateo 8:23-27




Contextualizando con todo lo que esta pasando; algunos creen que Jesus se echo una siesta en medio de esta “tormenta”. Algunos creen que el no sabe que afuera de nuestra “barca ministerial” que a veces pareciera zozobrar, hay una tormenta de proporciones desastrosas.


Dios no duerme: Salmo 121:4 “He aquí, no se adormecerá ni dormirá

El que guarda a Israel.” Dios no esta inadvertido de todo lo que esta aconteciendo.

El quiere saber, si tenemos el denuedo y el atrevimiento…y otros pensamientos:


1. De reconocer que El está en nuestra barca, con nosotros.


2. De “despertarle” con nuestro inquirir.


3. Que podemos cuestionarle en nuestra desesperación, preocupación y carga.


4. Despertaron a Dios porque sabían que el Salvador de esta situación: “¡Señor, sálvanos!”. Cuando no podemos salvarnos a nosotros mismos porque las “olas cubren la barca”, necesitamos al SALVADOR.


5. Esta tempestad (Covid19) nos ha hecho temer. El Señor sabe que tenemos miedo. Creo que su llamado hoy, ahora, en medio de esta tormenta es que tengamos mas fe, mucha fe.


6. Hay dos tipos de hombres en este pasaje:

1º) v-26 “Hombres de poca fe”: toda la fe junta de todos ellos aun era “poca”, no era suficiente. ¡Somos humanos!

2º) v-27 “¿Qué hombre es este?”: un solo hombre contra los vientos. Un hombre con todo el poder. ¡Él es divino!


7. V-23 Jesus entra en la “barca” de nuestra situación:

1º) Para identificarse con nosotros. No se queda en tierra aun sabiendo de antemano la tormenta que venía.

2º) Para estar con nosotros. El es Emanuel: “Dios con nosotros”.

 

Desde nuestra barca opera el milagro, usa su poder, da palabra de autoridad. Confiamos que la orden que da, su Palabra, está operando, está haciendo que esta situación/tormenta obedezca su voluntad y autoridad.


Esto ocurre cuando el Señor

1) SE LEVANTA: ¡Levántate, Señor! Y cuando el Señor

2) REPRENDE.

Al final, dice la Palabra: “Y se hizo GRANDE BONANZA…” Grande: todo el mar/lago, sentido en general. Bonanza: paz, sosiego, tranquilidad.

Este himno que conozco de niño, enseguida me vino a la mente. Su letra es poderosa, es para hoy, para ahora, para ti, para mí. Me gusta ver a jóvenes así cantando estos himnos de ayer que siempre son vigentes.

Esta es la letra:


ES CRISTO LA ROCA

En las olas inmensas de embravecido mar,

Que asaltan de mi alma la pobre embarcación,

De rodillas a Cristo clamé, y el huracán

Deshecho fue al instante a la voz de Dios.

 

Coro:

Es Cristo la Roca, el ancla de mi fe;

Los males, lamentos, y ayes de temor,

Terminarán por siempre, con mi supremo Rey;

Es Jesucristo mi refugio.

 

Me guarda de peligros, de pruebas, de dolor;

El manda que los vientos no agiten tempestad,

Los mares se detienen, la ola reposó,

Y en Cristo fijo el ancla, confiando más.

 

Es Cristo la Roca, el ancla de mi fe;

Los males, lamentos, y ayes de temor,

Terminarán por siempre, con mi supremo Rey;

Es Jesucristo mi refugio.

 

Mi dulce salvador, sí, mi hermoso amigo y Dios,

Que libra de tristezas y aleja amarga hiel:

Por fe yo iré al cielo, mansión del ser de amor,

La fuente inagotable de dicha y bien.